El texto nos señala el proyecto de la globalización capitalista y neoliberal, con las múltiples resistencias que se presentan a este, para plantear la posibilidad de otros mundos desde lo local y lo singular, de formas maduras de resistencia. Para el caso latinoamericano, apuesta por el reconocimiento de unas corrientes críticas y teorías que se han desarrollado: la teoría de la dependencia, la teología de la liberación, la psicología social latinoamericana, la educación popular, la filosofía latinoamericana, el teatro del oprimido, los teóricos de la colonialidad, la comunicación popular y las formas criticas del desarrollo a escala humana. Se plantea desde las teorías críticas provenientes del marxismo un denominado capitalismo cognitivo, donde se reestructura la intensificación del capital desde el conocimiento.
La educación presenta una transformación en este punto y contribuye a un cambio social, mediado por los temporales tecnológicos, comunicativos y las nuevas teorías que se contraponen a lo establecido en el siglo pasado; esto ayuda a crear un ideal de escuela moderna, hegemónica, con un discurso basado en lo técnico-objetivo, ausente de intereses. Pero hay quienes apuestan por otra escuela, como los maestros, intelectuales de la educación, asociaciones gremiales y ONGs, que sin abandonar la idea del desarrollo del pensamiento tecnológico como transformación social y forma de producción, reconoce los intereses de los grupos que encabezan la educación y un nuevo capitalismo fundado en lo cognitivo, con el cual se reestructura al sujeto de aprendizaje y con estas modificaciones se debe ser capaz de realizar propuestas criticas mas allá de la modernidad y del control capitalista, permitiendo un cuestionamiento de la sociedad en donde se da la escuela de los estándares y competencias productivas, entendiendo que estamos dentro de las globalizaciones. Se propone un proyecto pedagógico y educativo que se proponga la construcción de un ser humano integral, pensando una sociedad desde la diferencia, con los derechos de todos y todas, donde entraría la idea de biopoder y biopolítica para entender las formas de resistencia actual.
El capitalismo cognitivo es una nueva forma de poder y de control, donde la sociedad del conocimiento de la información se ven como bienes inmateriales que reorganizan el mundo productivo y social, estos bienes no se gastan, por el contrario de reproducen; se genera una nueva forma de capitalismo toyotista, con múltiples formas de comunicación complejas que exige un desarrollo de las facultades cognitivas e intelectuales, generando seres productivos mucho mas consumidores trabajando de forma inmaterial. Se cuenta con una nueva materia prima: la tecnología, el conocimiento, la información, que se introducen en la cultura, en la comunicación; se genera una sociedad de clases y un nuevo mecanismo de control.
Se genera una nueva forma de tiempo-espacio, donde se configuran las formas de conocimiento, dando cabida a la transformación de los recursos cognitivos, culturales, afectivos, comunicativos, en general los recursos de la vida. La educación cambio en el sentido que dejo de ser en función de una reproducción laboral, para ser pensada en el capitalismo cognitivo globalizado y neoliberal, en el cual las formas de trabajo cambian, y se propone una educación basada en la calidad, donde se introducen nuevos instrumentos como los TICS (tecnologías informáticas y comunicativas), desplazando la función del docente, e implementando unas nuevas realidades mediadas por lo virtual.
Desplazamos procesos lógicos anteriores, centrados en lo oral y lo escrito por unos mediados por el lenguaje digital que cambian la cultura humana, los procesos matemáticos, los cuales tienen un nivel de abstracción y significación mucho más complejo, significando esto procesos cognitivos más amplios.
La comunicación en esta época esta sobre una base tecnológica potente, que cambia la estructura de los procesos de socialización con que se incorpora al código del capitalismo cognitivo, este hecho cambia la realidad educativa y escolar, ya que la tecnología y la educación entran a ser centro de estas. En este punto cabe pensar la relación educación-tecnología de otra manera para no caer en una implementación instrumental, aquí entra el papel del educador quien debe tomar postura ante las diferentes concepciones que existen de ella, para su aplicación.
El nuevo conocimiento y tecnología no puede separarse del mercado neoliberal, con una profundización de la exclusión social, generando grupos desiguales en el acceso a esos desarrollos tecnológicos, creando los (infopobres). En este sentido el capitalismo globalizado ha marcado en la educación, nuevos mecanismos de desarrollo que se han valido del capitalismo cognitivo para formar una relación directa con la productividad, desde la condición de competencia y explotación.
En el camino de la despedagogización el país ha enfrentado reformas educativas, como leyes de descentralización, nuevas leyes de educación, la contrarreforma educativa; que aunque se cree no se ha visto intervenir este nuevo sistema, es muy cierto que interviene la introducción del neoliberalismo a la escuela.
En otra instancia el docente se ve atropellado por múltiples cambios de elección y libertad de práctica, se minimiza su posibilidad de empleo, se reduce su trabajo a la “enseñabilidad” en la cual se enseña a quien tiene capacidad de aprender, bajo unas competencias y estándares que hacen parte de una forma curricular universal. La pedagogía entonces, se resume a una técnica que hace posible una instrumentación, una clase, saber administrar tiempo y espacio educativo. El maestro se ve expuesto a problemas económicos, pues se disminuye su salario y a la vez su calidad vida, se rechaza la docencia como una buena carrera universitaria, no se brindan las oportunidades de un avance en la educación del maestro, perdiendo nexos culturales con su entorno, ya que se vuelve un maestro trabajador en varios campos para lograr estabilidad económica u otro proyecto, la mirada inútil que se le da a la profesión y a la pedagogía.
Desde todos estos escenarios, nacen las resistencias de subalternos, que van por el camino contrario del proyecto controlador y que luchan por un cambio, desde lo local, desde lo pequeño, una subjetividad que se rebela contra la esfera de un mundo y que piensa que se puede lograr. Las resistencias de hoy emergen de las nuevas relaciones de poder que se han formado para controlarlas, al interior del capitalismo cognitivo crean un campo de fuerza que genera conflictos potentes, que vuelven objeto de respuesta el biopoder, obteniendo una respuesta, rechazo o nuevas propuestas.
Concluyendo se muestra como las formas de poder no entran con una violencia directa, sino con una singularidad de poder y dominación desde las subjetividades de corte cognitivo, afectivo y volitivo. Todo esto nos lleva a un análisis latinoamericano, en cuanto a la manera como se produce educativo transnacionalizado, la manera de apropiación de los tecnócratas nacionales, pero sobre todo la manera como los grupos y sectores de este tiempo plantean los mecanismos de resistencia que hacen posible retomar el pensamiento crítico desde la acción de la resistencia y desde nuevas lecturas sociales.
En cuanto a las prácticas de resistencia contextuales, se puede citar el ejemplo de las discusiones sobre el sindicato, quien había introducido, el movimiento pedagógico, logrando así una fuerte participación en la ley general de educación, pero más adelante vuelve caer en la lectura de lo económico y lo político, reduciendo y alejando lo pedagógico.
Cabe mencionar el ejemplo del plan de desarrollo educativo de ciudad bolívar. Los dirigentes políticos de la ciudad buscan mostrar una realidad de su trabajo con estos proyectos, pero emerge un grupos organizados que muestra unas realidades particulares y un trabajo más cercano a su comunidad, demostrando así una resistencia a lo que se impone como bueno, y dando a entender la diferencia entre gobierno y poder.
Finalmente nos quedamos con la apuesta por la resistencia, por docentes que no abandonen su campo, pero que no se cierren a la posibilidad de la negociación, de la transformación, con nuevas configuraciones del conocimiento. Los maestros y maestras ya saben que están inmersos en el proyecto de control, pero desde allí se puede generar la lucha y la resistencia, estando alerta para no permitir que se construya un pensamiento único, técnico y procedimental de sus acciones, por el contrario luchar por cambiar el sentido de su práctica y su subjetividad, desde la pedagogía critica, mostrando que otra escuela, educación, pedagogía y sociedad se pueden conseguir.
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